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24 de abril. El día del recuerdo del genocidio armenio

José Luis Orella
El exterminio del pueblo armenio durante la Primera Guerra Mundial, es considerado el primer genocidio conocido del siglo XX. Aún en la actualidad, no tiene la unanimidad de su reconocimiento y los descendientes de los supervivientes de la diáspora, luchan por divulgar lo que fue el hecho más obscuro del primer conflicto mundial del siglo pasado.
Bajo el dominio turco, los armenios se extendieron por todo el imperio como parte de su clase comercial. Como comunidad cristiana eran ciudadanos de segunda clase, al no poder ser propietarios de tierras, portar armas o montar a caballo. Los armenios, pueblo emprendedor fueron expandiéndose por las ciudades como artesanos, comerciantes y miembros de profesiones liberales. Los armenios fueron progresando al disponer de una importante clase intelectual, formada en las ciudades, e instruida en las escuelas que las misiones católicas. Sin embargo, en los períodos de intolerancia o de protestas de la población musulmana, muchos armenios tuvieron que exiliarse formando colonias en el exterior. Las fuertes pérdidas territoriales que sufrió el Imperio turco en Europa favoreció aún más el odio intenso latente.
La Gran Guerra, como se denominará a la Primera Guerra Mundial inicialmente, dará la oportunidad al ejecutivo otomano de cambiar la geografía humana del Imperio. La exclusión de aquellas comunidades imposibles de asimilar, y sustituirlas por las musulmanas que no paraban de pedir refugio en el Imperio. La entrada en la guerra del imperio otomano provocó toda una conmoción en la sociedad, que recordaba las negativas experiencias pasadas. El nacionalismo de “los Jóvenes Turcos” deseoso de modernizar el imperio con su discurso panturanio, iba a emplear la Yihad como elemento movilizador que le ayudase a contar con la colaboración de las poblaciones islámicas que vivían en los territorios de sus enemigos. Al mismo tiempo aquella medida les hacía chocar de forma frontal con los armenios a los que se les veía como una minoría muy poco fiable a la que había que asimilar.
El 24 de abril de 1915, el gobierno de “los Jóvenes Turcos” ordenaba la detención de las 240 personas más importantes de la comunidad armenia de la capital, por su relevancia, política, religiosa e intelectual. El 26 de mayo de 1915, el ministro del Interior, Talat Pachá propuso al gobierno y le fue aceptada el 29 de mayo, una propuesta de reasentamiento de la población armenia residente en las seis provincias de la Anatolia oriental, la denominada Ley Tehcir, que permitía al gobierno otomano la autorización militar para deportar a todos aquellos que fuesen considerados como una amenaza a la seguridad nacional. Los gendarmes, milicianos kurdos e irregulares musulmanes agruparon las muchedumbres de armenios sacadas de sus pueblos y barrios urbanos en dirección a lugares inhóspitos de Siria y Mesopotamia, donde murieron de hambre y de sed en los desiertos. Durante su brutal trayecto, los elementos más débiles, como ancianos, enfermos y niños fueron pasto de los destacamentos de retaguardia que tenían la misión de exterminar a los que no pudiesen mantener el ritmo. Henry Morgenthau, embajador de EEUU ante el Imperio Otomano durante el periodo de 1913 a 1916, declaró que la operación llevada en esos seis meses condenó a muerte a un millón doscientas mil personas.
Los armenios no olvidaron aquella experiencia marcada por la sangre de su pueblo. El genocidio armenio fue un acto deliberado y razonado para exterminar a una comunidad entera y erradicarla del imperio. En esta ocasión no fueron matanzas para amedrentar a los supervivientes, sino un programa final que ponía punto final a una visión plural del imperio. En 1948 la Asamblea General de la ONU incorporó el delito de genocidio al Derecho Penal Internacional, y por su gravedad, se puede juzgar con carácter retroactivo, como fue el caso de los juicios de Nüremberg. En la actualidad 28 naciones han reconocido internacionalmente el genocidio armenio. A finales de 2019 el congreso y el senado de los EEUU reconocieron el genocidio armenio.