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Diario YA

El Brexit de los unicornios y la soberanía ya está aquí…bueno, llegando

David Casarejos  
Presidente del Consejo de Residentes del norte de Reino Unido
Consejero por Reino Unido en el Consejo General de la Ciudadanía Española en el Exterior

Ya estamos en el punto de no retorno en la salida de Reino Unido de la Unión Europea.
Los líderes de la Unión Europea, Ursula von der Leyen y Charles Michel firmaban la semana pasada el documento que entró en vigor el viernes 31 de enero. Parece que esta vez, no querían cambios de planes y decidían firmar prontito, para ir finiquitando un problema que se ha extendido por demasiado tiempo. Esta firma no hace más que abrirnos otro periodo de cambios de plazos, victimismo aderezado por arrogancia (“pierden más ellos” dicen aun algunos británicos) y seguir ampliando la agonía en este limbo para los ciudadanos europeos.
Ahora viene lo divertido de verdad, que no es más que poner a Reino Unido en su sitio.
Su sitio como país de 65 millones de habitantes, que trata de imponer a 450 millones de habitantes en la UE unas libertades de movimiento de bienes o capitales mientras impiden la de trabajadores.
Su soberanía ante el malvado monstruo europeo ya llegó y para lograrlo perderán fuerza en el panorama internacional, donde hasta ahora eran aupado por sus colegas europeos, y veremos o mejor dicho ya estamos viendo su papel cada vez menor en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.
En una votación reciente en este Consejo, Reino Unido se alineó con Estados Unidos, absteniéndose en un voto por incrementar la ayuda en la frontera de Siria.
Reino Unido para fraguar tratados comerciales no es escrupuloso y los derechos civiles de sus nuevos aliados (mejor dicho, la falta de derechos civiles) parece que no van a ser impedimento para que lleguen a tratados con repúblicas bananeras o países con los que la Unión Europea con buen criterio se ha preferido mantener al margen.
La influencia que perderán en la esfera internacional intentará que no sea tan grande aliándose a Estados Unidos. Igualmente intentarán alinearse con el eje de los países de la Commonwealth CANZ (Canadá, Australia, Nueva Zelanda), que por lejanía y poder económico, nunca contrarrestará el poder perdido con la Unión Europea.
En la semana en la que se ha rubricado su salida de la UE, y con su habilidad adquirida de darse tiros en el pie bien dados, han aprobado que Huawei sea clave en la implantación de las redes de telecomunicaciones que facilitaran la implantación del 5G en Reino Unido.
Huawei, el archi-enemigo de Trump y los Estados Unidos, que han estado dando señales a Reino Unido de no seguir esa vía con el gigante chino, pero que no ha afectado a la decisión del gobierno de Boris Johnson para firmar que hasta un 35% del trabajo sea asignado a Huawei.
Guiño hacia el gobierno chino…y es que ser de repente un país independiente buscándose las habichuelas, hace que, a pesar de ser muy soberano, tengas que igualmente, mantener a los bullies de la clase contentos. Y tendrán que contentar mucho a Estados Unidos, a China, a Rusia, a la Unión Europea. Muchos caramelitos, chicles, y pasteles tendrá que traer al recreo, para que le hagan caso y le incluyan en los juegos los que manejan el cotarro.
El 45% de las exportaciones actuales son a la UE, 3 veces más de lo que se exporta a su nuevo mejor amigo. El tratado comercial no solo va a influir directamente en cuanto podrán seguir vendiendo a Alemania, Francia o España, sino que igualmente va a significar que las condiciones con las que realizaba transacciones con Canadá o Japón no van a acercarse ni de cerca a las condiciones que habían conseguido siendo parte del gran bloque europeo.
Y el 31 de enero, llega sin haber llegado a un acuerdo sobre la gente que vivimos y trabajamos en Reino Unido. La falta de compromiso sigue afectando a más de 3 millones de ciudadanos europeos, que desconocen si la seguridad que tienen ahora se mantendrá en los próximos años, o si quizás sea mejor buscar la vuelta a casa, o un nuevo destino.
Los cierres de empresas continúan, la crisis en el sistema de sanidad del NHS sigue incrementándose, y la falta de planificación e improvisación continua del gobierno británico es muy preocupante.
Si la semana pasada comentaba los volantazos en los temas de los Erasmus, donde el Parlamento vota en contra de este programa, mientras su Ministerio de Educación sigue gritando a los 4 vientos que SI, si quieren seguir formando parte del club, esta semana los volantazos vienen de su nueva legislación de inmigración.
Mientras que su gobierno sigue defendiendo su nuevo sistema de inmigración, los expertos de su comité de migraciones han desestimado el famoso sistema de puntos a la australiana, que llevan 2 años usando como arma para defender su isla de los malvados trabajadores no cualificados que les sirven sus cafés en Starbucks, o cuidan de sus mayores en las residencias…esperan que a partir de ahora les pongan cafés solamente ingenieros de aeronáutica, licenciados por la Universidad Politécnica de Milán, o que aseen y den de comer a sus abuelos, lozanas licenciadas en derecho por la universidad de la Sorbona en Paris.
Su pueril Brexit con unicornios y países haciendo cola para firmar tratados comerciales, como dijo en enero de 2017, su entonces Ministro de Exteriores y hoy Primer Ministro, no llega.
Mientras más de la mitad del país no querían este Brexit, y Boris dice que todos tenemos que estar muy unidos, las hordas de Brexiteers pedían que el Big Ben en plena remodelación sonara para festejar su independencia, y la pantomima de Nigel Farage en su despedida del Parlamento con bandericas incluidas, les ha retratado como aquel que quiere ser tu amigo mientras te insulta. Habrá que ver cuanto tardaremos en ver episodios xenófobos de ignorantes que nos griten a los ciudadanos que nos vayamos a nuestra casa…y me iré a mi casa, que está en Reino Unido.
Su firma de tratado final el 31 de diciembre de 2020 suena a otra de estas líneas en el suelo de las que son tan fans y son materialmente imposible de cumplir, y así lo ha dicho la UE.
No sería novedad y es que este 31 de enero, antes se llamó 31 de octubre, 14 de abril, 29 de marzo, y cada vez que se acercaba una de estas fechas nos juraban y perjuraban que sí, que Brexit es Brexit, que ahora por fin somos independientes, que somos soberanos, que no usaremos jamás los kilos y los metros, y volveremos a los pies y libras, que nuestros plátanos tendrán la forma que quieran y no la que los burócratas no elegidos europeos decidan.