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Diario YA


 

Y la culpa no fue mía…

Luis Losada Pescador

Todos quieren el poder pero nadie quiere la responsabilidad. Así que la estrategia es lanzar la pelota al vecino y que sea él quien asuma las responsabilidades. ¿Qué no sabemos cómo hacer la cacareada desescalada? Que las comunidades autónomas y los ayuntamientos me presenten un plan. ¿Qué los comerciantes y hoteleros están a punto de estallar ante el suicidio forzado? Formamos una comisión de estudio. ¿Qué no sé cómo evaluar los cursos universitarios? Que los estudiantes presenten una propuesta.

Cuando finalmente se deciden a tomar una decisión no es que se equivoquen; profundizan el error hasta que aparezca petróleo. Ese que está en el subsuelo de precios… ¿Qué hay un problema de sobreprecios en los productos de protección? Fijamos un precio máximo. ¡Tachán! ¡qué fácil es el comunismo! Ante la especulación, el poder del Estado. Se les olvidó el ‘pequeño detalle’ de que las farmacias ya se habían provisionado por encima de ese precio. Mala suerte…

Pero se les olvida también ‘las dos tardes’ del mercado: a demanda alta y producción estrecha, precios altos. ¿Cómo rebajar los precios? Incrementando la producción. ¿Y qué pasa si en lugar de eso rebajamos los precios? Fácil: la escasa producción se dirige donde le pagan mejor. Los importadores dejan de importar y la producción nacional se paraliza: a esos precios no salen las cuentas. Conclusión: desabastecimiento.

Esperemos que estos becarios de la política aprendan la lección cuando quieran topar el precio de los alquileres. Si quieres que el precio baje, crea las condiciones para que la oferta se incremente. ¿Cómo? Liberaliza suelo y permite que los fondos inmobiliarios desplieguen su actividad como en toda Europa. Topar precios sólo servirá para producir desabastecimiento desprotegiendo al que supuestamente se pretendía proteger. ¿Verdad que no es tan complicado?

La estrategia ‘feminazi’ de los socio-comunistas es siempre la misma: la culpa no fue mía... ¡Fue del cha-cha-chá! Por eso llegan solos y borrachos a casa, como el alcalde de Badalona... Si la ciudadanía se rebela, apelamos a los expertos, esos que nadie sabe quienes son. ¿Serán mentes preclaras como el Dr. Simón ‘Deljersey’ que previó que en España la pandemia no iba a tener apenas afectación? Dios nos libre de los expertos.

Y si la cosa se pone fea, apagón informativo como el efectuado con el portal de transparencia o las ruedas de prensa ‘fake’. Pero si se pone realmente fea, apelamos a la unidad para superar juntos estos momentos de crisis. 

Pero la paciencia se agota. Los sanitarios se han querellado contra el gobierno por “jugar con ellos a la ruleta rusa”. Los comerciantes exigen ya un plan de desescalada si no queremos que haya negocios que no vuelvan a abrir la persiana. El Supremo exige al gobierno que detalle los motivos técnicos que justifiquen el arresto domiciliario colectivo. Y Europa exigirá moderación y capacidad si aspiramos a una chequera que nos permita seguir manteniendo nuestro nivel de vida. El tiempo corre en contra el gobierno. ‘Tic-tac’, que diría Pablo Iglesias.

El anzuelo del pescador

PP-PSOE, cerca de un acuerdo. El PSOE de Andalucía y Madrid se ha ofrecido a sus gobiernos populares para pactar presupuestos de reconstrucción. Un gesto que empuja a Pablo Casado a practicar lo mismo con Sánchez. Caminamos hacia el gobierno de concertación nacional.

Escalada de pobreza. No ha empezado la desescalada pero ya empezó la escalada de la pobreza. Se incrementa un 30% la demanda del Banco de Alimentos y se multiplica por cuatro la gente que asiste a los comedores sociales. ¡Gracias Castejón!

Sin plan de contingencia. Duque reconoce que el gobierno no tenia plan de contingencias. O sea que circulaba sin rueda de repuesto. ¡A ver cómo defiende que fue un caso fotuito en los tribunales!

 

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