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Diario YA


 

Segunda entrega de la Guía Definitiva para Aprender a Coleccionar: Riesgos del Asunto.

Coleccionar: Un asunto serio (2ª parte)

Jorge Llopis Planas. En mi anterior entrega introduje a grandes rasgos uno de los aspectos más olvidados, que hay que tener en cuenta cuando nos iniciamos en esto de coleccionar. Recuerden el coleccionismo se puede convertir en algo placentero o en una obsesión sectaria.

No será ni la primer ni la última vez que el Asunto (coleccionar) puede llevar a situaciones extremas. Y poca broma. Hay que tenerlas en cuenta, de verdad. Hipotecas para coleccionistas: Ojo, no existen No le quepa duda que coleccionar cambiará en menor o mayor manera su vida. Habrá que tener en cuenta que eso llega tarde o temprano y depende como coleccionemos y qué coleccionemos. Hay otra cuestión en la que el coleccionismo afectará a su entorno si no lo tiene en cuenta previamente o lo controla, su economía.

Hay que ser razonables. Debemos ser consciente hasta donde podemos llegar con nuestra afición. En economías más saneadas tal vez no parezca relevante, pero en economías medias la cosa puede descontrolarse. Además tenga en cuenta que el coleccionismo pede ser una válvula de escape al día a día. Muy peligroso. Recomiendo algo tan sencillo como abrir una cuenta de ahorro para la colección. De esta manera dispondrá de un fondo económico aparte de los gastos habituales. Funciona. Evite compras compulsivas.

Para que se hagan una idea. Yo colecciono motos clásicas y me estoy “quitando”. Hace poco me di cuenta que he tenido una Honda 200 del año 76 durante 3 años y sólo la he visto 3 días y la última, una honda DAX hecha a medida para mi) desde hace 2 años que todavía no he puesto en marcha. ¡¡Pero son tan bonitas!!. Hay que saber decir basta. Recuerdo que hace un par de años tuve que tasar una colección de soldaditos de plomo en un pueblecito de nueva creación de Ciudad Real. 19,500 piezas. Se dice pronto. El tipo tenia embargada la casa y la colección valía más que el domicilio. Casa sin calefacción y con bombillas de 40 watts, pero la colección estaba en una sala construida ex profeso con luz halógena y temperatura constante. Por cierto, era la tercera colección del tipo y creo que la esposa era la segunda…Pero he hecho trampa con este caso. Se trata de un coleccionista de la categoría “Chaladura sin limites”. En otra ocasión conocí a una señora que tenía una doble vida. Era una profesional y hacía su vida normal, pero había construido un mundo paralelo y de la que nada se sabía ni se sospechaba hasta que el marido pidió el divorcio.

El Asunto iba de algo tan inocuo como coleccionar objetos relativos a la actriz Audrey Hepburn. Algún que otro vestido (Givenchy), guiones originales, replicas de joyas, objetos varios, revistas de época, fotos dedicadas, libros, muñecas, carteles, merchandising variado. Les repito que el marido no tenía ni idea. El abogado me explicó que el caso era grave. La señora incluso había pedido varios prestamos personales para ello y todo se descubrió cuando un día se quedó en paro. Se descubrió que ella tenía un piso que heredó de una tia donde conservaba, enseñaba y disfrutaba de su colección, incluso decorada al estilo años 50 americanos y que su nómina era tres veces superior a la que el marido creía o que la señora había ido completando su colección a base de subastas internacionales. No quise preguntar si además tenia un amante que se pareciese a Mel Ferrer. No me extrañaría.

La actividad coleccionista debe adaptarse a nuestras posibilidades económicas. Si podemos, adelante, si no, otra fórmula muy habitual es acordar el pago de la pieza a plazos o poco a poco. La mayoría de galerías y anticuarios lo permiten y más después de los Años Negros. ATENCIÓN: Las Salas de Subastas NO suelen hacerlo. ¿Coleccionista, Síndrome de Diógenes o especulador? Coleccione con limites. No se obsesione, créanme. De vez en cuando en la televisión emiten el clásico programa sobre coleccionistas. YO lo puedo comprender. Soy un profesional de esto, casi un terapeuta. El resto de los mortales ni siquiera logran entenderlo. Una cosa es coleccionar, otra acaparar. Verán que hasta el momento no he hablado de Arte. Por lo cual puede parecer que el tipo de coleccionismo del que estoy hablando es de “perfil bajo”. Nada más alejado de mi intención. Parece que solamente cuando hablamos de Arte (pintura) la colección tiene un valor económico. Gran error. Las colecciones de las que hasta ahora he hablado (menos las mías) tienen un valor superior a los 300.000 €. La he tenido que tasar y por tanto se de que hablo. Como les dije en mi primer capitulo hablaré de Arte , Antigüedades y Artes Aplicadas (Muebles, cerámica, porcelana, plata, cristal, juguetes de todo tipo y condición, filatelia, numismática, notifilia, pósters, postales, cromos, cómics, discos, uniformes, armas antiguas (blancas, negras y de fuego), soldaditos, instrumentos musicales y científicos, relojes, plumas, bisutería y joyas antiguas, etc…).

Normalmente este tipo de objetos son antiguos, por lo tanto escasos. Por tanto caros. Yo estoy intentando empezar una colección, pero no acabo de arrancar. Se trata de mascotas de coches, aquellas que llevaban en los radiadores en los años 20 o 30. Incluso las realizaron escultores famosos de la época. Son piezas cuyos precios oscilan entre los 70 € -250 € ¿Las hay más caras? Claro, hasta 2.000 € sí son de Hispano Suiza o Rolls Royce. Hablamos de marcas. A mi me gustan las que se hacían para “tunear” coches más corrientes, pero que estaban cinceladas por Prisse o Descomps y eran auténticas esculturas. Mi colección la quiero centrar en aquel tipo de figuras que definen el estilo Art Decó, lo digo porque las hay con figuras de Micky Mouse, Stan Lauren, cabezas de indio, águilas…Yo la quiero “especializar” y eso significa que encontraré como mucho 4 0 5 piezas que realmente me gusten. Como ven estoy hablando de especialización dentro de la colección.

Posiblemente la situación ideal en el ámbito del coleccionismo y que la definimos nosotros mismos según nuestros propios criterios cualesquiera que sean. No me gusta hablar de acumuladores compulsivos (los que en la profesión clasificamos como Diógenes). Particularmente me inspiran conmiseración. Estamos hablando de perfiles normalmente psicóticos obsesivos. Personas que han perdido el rumbo. Recuerdo en Castellón el legado de un cerero (el que hace velas). El señor en cuestión surtía de velas a congregaciones, colegios, conventos e iglesias de todo el Mediterráneo. Pueden hacerse una idea. Una auténtica fortuna. Al cerero le gustaba como es lógico la imaginería religiosa y cuanto más Kitch mejor. Tallas de vírgenes, Cristos, Jesusitos de todo tamaño y condición y santos:156, todas de mediados del siglo XX y en cartón piedra; trozos de capiteles, fragmentos de madera policromada: 345; libros y misales: 231; candelabros, tulipas de lámparas devocionales, apliques de pared: 184; Cuadros y láminas de pésima calidad: 38; Cajas (formato estanco)de estampitas : 43…Una verdadera pesadilla Dadá. Ni los familiares ni yo dábamos crédito a aquel despropósito. Por último quisiera plantear la cuestión

¿Queremos coleccionar o queremos invertir?. Creo que sería bueno aclarar que en mi opinión son dos cosas diferentes por su intención fundamentalmente. Lo que pasa es que este mundo del arte es muy cursi, muy snob. No gusta hablar de “inversión” en arte, lo enmascaramos con “coleccionar”. Ambas posturas son muy dignas y por supuesto respetables. Personalmente creo que no tiene nada que ver una cosa con otra y debemos superar las estupideces semánticas. Sin la inversión y especulación, no existiría el mercado del arte. Pero entiendo que es un tema especialmente delicado: Las piezas buenas lo son porque son caras o muy caras a veces. Cuando hablamos de arte: Pintura escultura y dibujos en menor medida y siempre de grandes maestros.

En antigüedades los instrumentos musicales, las antigüedades chinas y las armas son las piezas de verdadero valor y algún que otro mueble muy concreto. Y por supuesto la joyería (antigua y clásica), gemas (diamantes y esmeraldas) y relojes. Antes hablaba de colecciones no estrictamente de arte cuyo valor era superior a los 300.000 ¿Es eso una inversión? Negativo. El coleccionista ha focalizado su interés y hacienda en ello por el motivo que sea, pero la recuperación económica no esta garantizada ni mucho menos. Hay que encontrar a otro coleccionista interesado en lo mismo y que pague lo mismo o más. Muy, muy difícil. Por poner un ejemplo personal. Mi colección de mascotas de coche (si algún día me pongo a ello) nunca será valiosa, pero es que mi me da igual. Recuerdo en una subasta de Los Ángeles un “pique” entre dos pujadores por una medallita de Frida Khalo. La medallita salio con un precio de 15.000 $ y alcanzó los 2 millones de dólares. El ganador la ha intentado vender desde entonces varias veces. Como mucho le ofrecen 35.000 $ ¿Quién quiere una medalla de una pintora comunista y atormentada? Un cuadro , si pero ¿Un escapulario?... La compra como inversión es posible, pero siempre con asesoría independiente y objetiva. Es decir que el asesor no se dedique a la compra o venta ¿Obvio no?.

Pues no. Todavía pican. Un asesor independiente investigará y solicitará información fiable de la pieza (certificados de originalidad) y por supuesto le indicará sobre el precio real de la obra y el futuro retorno de la inversión. Y aquí la prisa, nunca es buena consejera. JAMÁS Un asesor le puede explicar las diferencias entre los mercados y como estos reaccionan ante los diferentes objetos y obras de arte. ¿A quién le interesa en Estados Unidos la pintura catalana de la Escuela de Olot? En la próxima entrega les explicaré como deben enfrentarse a realmente a su colección. El coleccionismo coherente. Jorge Llopis Planas Perito Tasador y Judicial en Arte y Antigüedades Connoisseur d’Art Especialista en tramitación de certificados de autenticidad de obras de arte http://www.arstasante.com

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