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Diario YA

La Iglesia Católica en Kazajstán

José Luis Orella
La Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos muestra el gran ambiente de tolerancia religiosa existente en Kazajstán, donde católicos, ortodoxos y protestantes se ayudan  mutuamente junto a la mayoría de la población islámica sunní. Kazajstán es un país de 18 millones de habitantes. El 70 % de la población es musulmana, debido al aumento de la población kazaja y de las minorías uigures y otras. En general son tolerantes con las demás religiones, aunque se vigila el contagio radical que pueda provenir de estudiantes radicalizados en universidades árabes o turcas, como sucedió con el vecino Uzbekistán.  El 30 % restante es cristiano, en su mayor parte ortodoxo, dependiente del Patriarcado de Moscú, que ha perdido un 10 % por emigración a Rusia en la década de los noventa. En cuanto a la Iglesia Católica se asienta en cimientos de mártires, ya que su origen son los centenares de miles de deportados a aquellas latitudes extremas por los dignatarios de la URSS. La deportación de alemanes y polacos de los distritos occidentales soviéticos por la NKVD  de Stalin llevó la semilla del catolicismo a aquellas asoladas estepas. En la actualidad los católicos constituyen el 1% de la población, unas 300.000 personas.
La Iglesia Católica está dirigida por el oscense Monseñor José Luis Mumbiela Sierra, obispo de la diócesis de la Santísima Trinidad en Almaty, y presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Kazajstán; Monseñor Tomash Peta, arzobispo metropolitano de la arquidiócesis de la Santísima Virgen María en Nursultan; Monseñor Adelio Dell'Oro, obispo de Karaganda; Monseñor Athanasius Schneider, obispo auxiliar de la arquidiócesis de la Santísima Virgen María en Nursultan; el Padre Dariusz Buras, administrador apostólico de Atyrau; y el Padre Mitrado Vasyl Hovera, arcipreste de la Administración Apostólica para los fieles católicos de rito bizantino, unos 10.000 de origen ucraniano.
El Papa Juan Pablo II estableció nuevas estructuras eclesiales en Kazajstán. La Administración Apostólica de Kazajstán fue establecida en 1991. Fue elevada a diócesis en 1999, y se cambió el nombre a Diócesis de Karaganda. La archidiócesis de Astana, ahora Nursultan,  y la diócesis de Almaty fueron establecidas en 2003, y en junio de 2019 la Administración Apostólica para los fieles católicos de rito bizantino.
Aunque en Kazajstán se sigue respondiendo a la pregunta de cuantos católicos hay en el país, con la respuesta de, depende del número de polacos que haya. La verdad es que éstos mantuvieron un número de unos 60.000 y en la actualidad quedan unos 36.000, en proceso descendente por las campañas de repatriación llevadas a cabo desde la República de Polonia. Lo mismo sucede con los alemanes, ucranianos o rusos. Un caso excepcional fue el sacerdote diocesano, Władysław Bukowiński, nacido en 1904 en las provincias orientales de Polonia, estudiante de derecho y teología en la Universidad Jagiellonica de Cracovia en 1921-1931, fue apresado durante la Segunda Guerra Mundial por los alemanes y a continuación por los soviéticos, siendo internado en el gulach de Karaganda. Su vida quedó marcada por los más de 13 años recluido en campos de concentración. Después de la muerte de Stalín pudo volver a la república Popular de Polonia, pero rehusó para no dejar sin sacerdote a los miles de descendientes de polacos y alemanes residentes en Karaganda. El apóstol de Kazajstán  falleció en 1974, siendo beatificado en el 2016. En la actualidad la Iglesia Católica tiene un perfil universal por sus sacerdotes, pero a los kazajos de origen polaco y alemán se van sumando docenas de católicos de origen kazajo y uigur, marcando la madurez de una iglesia con raíces en la sociedad kazaja.
 

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