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Diario YA


 

Un día en Nueva York

José Luís Jiménez, 13 de agosto.

Hace unos días comentaba que eran dos los espectáculos de danza que formaban parte de Los Veranos de la Villa, de Madrid. "Duque Ellington Ballet", de Roland Petit, con Lucía Lacarra y "Joaquín de Luz y solistas del New York City Ballet". Éste último, que es el que voy a pasar a comentar, realiza sus representaciones lo días 12 y 13 de agosto. Con algunos peros, que pasaré a detallar, nos encontramos ante un buen espectáculo.

Joaquín de Luz, bailarín principal del New York City Ballet, ha traído un programa doble. En primer lugar, a varios coreógrafos que han formado parte del mismo. George Balanchine y Marius Petipa. Lo que ya nos da idea de la altura de sus trabajos. En segundo lugar, el estreno absoluto en España de "Fancy Free", la primera coreografía creada por Jerome Robbins, con música del entonces emergente Leonard Bernstein. Sobre este matiz de estreno absoluto en España existe alguna pequeña discrepancia. Hay quien mantiene que se ha representado en un par de ocasiones. Una en Madrid y otra en Barcelona. Pero, de ser así, seria posiblemente, por alguna compañía de no gran entidad.

Esta gala de solistas, auspiciada por el bailarín español, madrileño concretamente, Joaquín de Luz, nos ofreció una noche gratificante. Tres coreografías de Balanchine. La primera, "Apolo", con música de Igor Stravinsky, es una pequeña joya, y referencia destacada. La música de Stravinsky, que nos puede llegar a emocionar, marca unos tonos de sutileza que, debidamente bailados, nos llevan a un gran deleite. Y tal fue el caso. Robert Fairchild unió a su apostura física, importante para este ballet, una gran técnica y belleza de movimientos. En los que estuvo perfectamente acompañado por las tres bailarinas. La segunda, "Stars and Stripes", es un paso a dos, con música de John Philip Sousa. La misma nos demuestra que cuando las cosas se hacen bien, es aceptable cualquier referencia musical. Así ocurre aquí. El músico toma como referencia el himno norteamericano. El coreógrafo marca perfectamente los distintos apartados de los "pasos a dos". La interpretación de los solistas, brilló a gran altura. Joaquín de Luz demuestra porque es primer bailarín del New York City Ballet. Muy bien Tiler Peck. La tercera, "Agon", con música de Stravinsky, es un "paso a dos" corto. Cumplieron bien Ask la Cour y Kaytlin Gilliland.

Marius Petipa, grande entre los grandes coreógrafos, estuvo presente con el "paso a dos de "Don Quijote". Huelga todo comentario sobre este ballet. Los bailarines fueron Ana Sophia Scheller, que si no me falla la memoria, estuvo con Julio Bocca, y el español Gonzalo García. Muy correcta su intervención en el apartado técnico. Quizás les faltó un poco de arrojo, o arrogancia, especialmente al final, para haber elevado aun más el listón.

El cierre fue el tan esperado "Fancy Free". No defraudó en absoluto. Reúne muchos alicientes. Es la primera coreografía de Jerome Robbins, con música de un, entonces emergente, Leonard Bernstein. Pretendieron reflejar el sentimiento del espíritu americano moderno, y lo encarnaron en unos marineros de permiso en Nueva York. El éxito fue total. Hasta el punto que llevó a Robbins y Bernstein a repetir colaboración. Y llegó el legendario "West Side Story". De esta última podemos apreciar varios pasajes, musicales y coreográficos en "Fancy Free". La actuación de los solistas del New York Citty Ballet brilló a gran altura, con un solo de Joaquín de Luz donde demostró el gran momento en el que se encuentra.

El mayor pero, y vale para toda la noche, es el de la iluminación. Mala. Plana y con defectos en el fondo del escenario casi siempre. En un espectáculo todos los apartados son necesarios. Espero que lo rectifiquen

 

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